El Lotófago
Números anteriores
Catálogo de libros
Editorial El lotófago.
Villalar, 5. Madrid.
Tel.91 781 18 55.
info@lotofago.com
     
  Concetto Pozzati: De paisaje imposible a El pintor como titiritero
  Marta Cárdenas en Luis Burgos Arte del Siglo XX
  Crítica literaria Reflexiones sobre una proa vikinga
  Crítica literaria Rumores de lo visible
  Novedades
Obra del mes
  Obras del mes
Opinión
  Arthur C. Danto: La Bienal de Whitney de 1997
  Entrevista a Louise Bourgeois
Noticias
  David Smith. Celebración del Centenario
  Edvard Munch. La vida moderna del alma
imprimir artículo

Marta Cárdenas

El artista nace con un gran armario repleto de  sorpresas, pero, ay, sin puertas. Una pequeña rendija le invita a meter la mano y hurgar; rebuscando a ciegas quizás consiga extraer alguna inesperada prenda: un lazo de seda, un botón de asta, una vieja bota o una capa de piel, cuando no una alpargata usada y maloliente.

Nuestro recorrido consiste en sacar del misterioso mueble lo más variado y en la mayor cantidad. Reto y aventura llenos de suspense, capaces de generar la más insospechada pasión; ¿por qué si no Picasso modelaba figurillas hasta con la miga de pan mientras comía? Inigualable delicia la de ver en tu papel algo nuevo y desconocido, hasta ahora mismo latente en tu interior, decía Proust.

¿Cómo activar el alumbramiento de esos escondidos tesoros?


Los ejercicios y la investigación de problemas técnicos, abriendo portezuelas interiores hacia nuevas zonas de nuestro armario, nos permiten acceder a lo más inesperado: cada técnica guarda para cada artista una estética nueva. Pero nada de esto funciona sin gasolina: tras cada experimento tiene que haber muchas ganas, mucha curiosidad, intriga. 

Así, mi norma es decir sí sin un titubeo a todo señuelo que me haga guiños: hay que atrapar cada chispazo que salta, porque es un bien escaso y porque, como está en simiente, nunca se sabe lo que esconde en su interior. Me gusta fisgar aquí y allá a la caza de apetitosos filones que me provoquen, y desarrollar cada uno hasta agotarlo: todo terreno sin explorar me tiene reservado un imprevisible y riquísimo aprendizaje.

 
obra4
 

En los últimos tiempos pinto a partir de combinaciones de color y formas anotadas en diarios de viajes o atrapadas en libros, revistas y reportajes: echo mano a cuanto llama mi atención. Poco a poco he elaborado un método a base de ejercicios, usando el dato originario como acicate y punto de partida: en mi laboratorio, es decir en mis cuadernos, juego permutando y combinando colores y formas del origen más dispar, desarrollándolos a capricho con la libertad y la frescura que el medio, tan barato y tan íntimo, me procura.

Esos cuadernos son la despensa de mi estudio. Abro al azar uno de ellos:”¡Huy! ¡aceitunas de Aragón! ¿con qué irán bien?” Revuelvo blocs, libretas, cuadernitos, álbumes… ”¡mermelada de Kumkwat a la cantonesa! ¿qué hago? ¿qué le añado? ¿cómo juntarlo?”  Y al final se crea o no, me acaban saliendo algunos cuadros muy curiosos…

 
obra4
 

Estoy encantada de esta colaboración con Jenaro Talens. Véase lo que escribí a Luis Burgos, autor de esta idea, cuando me envió sus poemas:
“Al momento me cautiva. Formalmente por su ritmo, que penetra profundamente en el lector. En cuanto a los temas y lo que se canta... ¿qué voy a comentar ahora que llego entusiasmada de ver, en Roma y Nápoles, pintura pompeyana y romana? ¡Se parece muchísimo a aquello! Disfrute de la naturaleza, de las bellezas del cuerpo y del amor; y un sentido intemporal -como si nos llegase de épocas arcaicas- y muy mediterráneo.”

imprimir artículo

 
 

Marta Cárdenas

El artista nace con un gran armario repleto de  sorpresas, pero, ay, sin puertas. Una pequeña rendija le invita a meter la mano y hurgar; rebuscando a ciegas quizás consiga extraer alguna inesperada prenda: un lazo de seda, un botón de asta, una vieja bota o una capa de piel, cuando no una alpargata usada y maloliente.

Nuestro recorrido consiste en sacar del misterioso mueble lo más variado y en la mayor cantidad. Reto y aventura llenos de suspense, capaces de generar la más insospechada pasión; ¿por qué si no Picasso modelaba figurillas hasta con la miga de pan mientras comía? Inigualable delicia la de ver en tu papel algo nuevo y desconocido, hasta ahora mismo latente en tu interior, decía Proust.

¿Cómo activar el alumbramiento de esos escondidos tesoros?


Los ejercicios y la investigación de problemas técnicos, abriendo portezuelas interiores hacia nuevas zonas de nuestro armario, nos permiten acceder a lo más inesperado: cada técnica guarda para cada artista una estética nueva. Pero nada de esto funciona sin gasolina: tras cada experimento tiene que haber muchas ganas, mucha curiosidad, intriga. 

Así, mi norma es decir sí sin un titubeo a todo señuelo que me haga guiños: hay que atrapar cada chispazo que salta, porque es un bien escaso y porque, como está en simiente, nunca se sabe lo que esconde en su interior. Me gusta fisgar aquí y allá a la caza de apetitosos filones que me provoquen, y desarrollar cada uno hasta agotarlo: todo terreno sin explorar me tiene reservado un imprevisible y riquísimo aprendizaje.

 
obra4
 

En los últimos tiempos pinto a partir de combinaciones de color y formas anotadas en diarios de viajes o atrapadas en libros, revistas y reportajes: echo mano a cuanto llama mi atención. Poco a poco he elaborado un método a base de ejercicios, usando el dato originario como acicate y punto de partida: en mi laboratorio, es decir en mis cuadernos, juego permutando y combinando colores y formas del origen más dispar, desarrollándolos a capricho con la libertad y la frescura que el medio, tan barato y tan íntimo, me procura.

Esos cuadernos son la despensa de mi estudio. Abro al azar uno de ellos:”¡Huy! ¡aceitunas de Aragón! ¿con qué irán bien?” Revuelvo blocs, libretas, cuadernitos, álbumes… ”¡mermelada de Kumkwat a la cantonesa! ¿qué hago? ¿qué le añado? ¿cómo juntarlo?”  Y al final se crea o no, me acaban saliendo algunos cuadros muy curiosos…

 
obra4
 

Estoy encantada de esta colaboración con Jenaro Talens. Véase lo que escribí a Luis Burgos, autor de esta idea, cuando me envió sus poemas:
“Al momento me cautiva. Formalmente por su ritmo, que penetra profundamente en el lector. En cuanto a los temas y lo que se canta... ¿qué voy a comentar ahora que llego entusiasmada de ver, en Roma y Nápoles, pintura pompeyana y romana? ¡Se parece muchísimo a aquello! Disfrute de la naturaleza, de las bellezas del cuerpo y del amor; y un sentido intemporal -como si nos llegase de épocas arcaicas- y muy mediterráneo.”