|

|
||
|
Los ejercicios y la investigación de problemas técnicos, abriendo portezuelas interiores hacia nuevas zonas de nuestro armario, nos permiten acceder a lo más inesperado: cada técnica guarda para cada artista una estética nueva. Pero nada de esto funciona sin gasolina: tras cada experimento tiene que haber muchas ganas, mucha curiosidad, intriga. Así, mi norma es decir sí sin un titubeo a todo señuelo que me haga guiños: hay que atrapar cada chispazo que salta, porque es un bien escaso y porque, como está en simiente, nunca se sabe lo que esconde en su interior. Me gusta fisgar aquí y allá a la caza de apetitosos filones que me provoquen, y desarrollar cada uno hasta agotarlo: todo terreno sin explorar me tiene reservado un imprevisible y riquísimo aprendizaje. |
||
![]() |
||
|
En los últimos tiempos pinto a partir de combinaciones de color y formas anotadas en diarios de viajes o atrapadas en libros, revistas y reportajes: echo mano a cuanto llama mi atención. Poco a poco he elaborado un método a base de ejercicios, usando el dato originario como acicate y punto de partida: en mi laboratorio, es decir en mis cuadernos, juego permutando y combinando colores y formas del origen más dispar, desarrollándolos a capricho con la libertad y la frescura que el medio, tan barato y tan íntimo, me procura. Esos cuadernos son la despensa de mi estudio. Abro al azar uno de ellos:”¡Huy! ¡aceitunas de Aragón! ¿con qué irán bien?” Revuelvo blocs, libretas, cuadernitos, álbumes… ”¡mermelada de Kumkwat a la cantonesa! ¿qué hago? ¿qué le añado? ¿cómo juntarlo?” Y al final se crea o no, me acaban saliendo algunos cuadros muy curiosos… |
||
![]() |
||
|
Estoy encantada de esta colaboración con Jenaro Talens. Véase lo que escribí a Luis Burgos, autor de esta idea, cuando me envió sus poemas: |