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Ramón Zuriarrain expondrá 25 obras de su última producción artística en la exposición que se inaugura el día 1 de Diciembre en Luis Burgos Arte del Siglo XX. Considerado como uno de los máximos exponentes del actual panorama artístico en País Vasco, Zuriarrain ha desarrollado una fructífera carrera artística con más de 90 exposiciones y obra representada en numerosos museos e instituciones.

Fernando Golvano, crítico de arte y comisario de exposiciones, opina sobre la obra del donostiarra: “Es sabido que el arte puede robar algo de ilusión a la realidad, o puede subrogarla en una forma nueva, o participar de la fascinación algunos sueños, o declinar en una experiencia irónica y lúdica sobre nuestro acontecer. Si algún programa artístico asume la dilatada trayectoria de Ramón Zuriarrain, probablemente se apoyaría en esas premisas. En secreto, al margen de las pomadas espectaculares que se dan en la escena artística actual, este pintor persigue paisajes, figuras apenas intuidas, cosas y seres que aprecia y les da una respuesta pictórica llena de pequeños prodigios expresivos y misteriosos”.

A continuación Zuriarrain reflexiona sobre su percepción del arte y sobre los procesos que le llevan a realizar obras como las próximamente expuestas:

La pintura es el lenguaje de los mudos. Sucede lo mismo que con la música… tanta abstracción es difícilmente trasladable al ámbito de la palabra. Se puede interpretar una pintura con música y a la inversa pero escribir de pintura o de música implica perder un poco de su esencia por el camino. La palabra es demasiado rígida y, sobre todo, es inamovible. Por eso prefiero no dar título a mis piezas. El cuadro merece ser libre, vivir de la ambigüedad y de las sensaciones que provoca. El título distorsiona, engaña y marca a la obra con un “sambenito” del que nunca puede deshacerse.

La línea divisoria entre artesanato y arte está en transmitir emoción. A veces cuatro pinceladas torpes pueden comunicar lo que no comunica una pintura más elaborada. La historia está llena de buenos ejemplos de ello. Es el caso del alemán Lovis Corinth o de la pintura de Rene Magritte, que a pesar de su “acartonamiento” lo dice todo. En mi obra busco eso, una soltura y un misterio que lleguen directamente al nervio.

El lienzo vacío intimida mucho, a veces me tropiezo “queriendo” con él para arrancar una pintura que se me resiste. Ese primer brochazo puede ser un comienzo sobre el que trabajar. El azar y el caos están presentes en mi obra pero también influye la propia identidad de la pintura que estás creando. Según evoluciona, el cuadro toma vida propia y te guía por el camino que has de seguir.

No sé muy bien donde están mis influencias. Todos esos referentes están tan asimilados que ya resulta difícil decir donde acaban ellos y donde empiezo yo. Para mí la pintura es puramente intuitiva. Me dejo llevar por los colores, por la música que escucho o por la oscuridad de la noche. A partir de ahí todo fluye de modo espontáneo. Aunque hay veces en las que la pintura se me resiste, no consigo hacer lo que quiero. Es entonces cuando procuro tocar otras disciplinas como el diseño de muebles que me ayudan a despreocuparme.

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Ramón Zuriarrain expondrá 25 obras de su última producción artística en la exposición que se inaugura el día 1 de Diciembre en Luis Burgos Arte del Siglo XX. Considerado como uno de los máximos exponentes del actual panorama artístico en País Vasco, Zuriarrain ha desarrollado una fructífera carrera artística con más de 90 exposiciones y obra representada en numerosos museos e instituciones.

Fernando Golvano, crítico de arte y comisario de exposiciones, opina sobre la obra del donostiarra: “Es sabido que el arte puede robar algo de ilusión a la realidad, o puede subrogarla en una forma nueva, o participar de la fascinación algunos sueños, o declinar en una experiencia irónica y lúdica sobre nuestro acontecer. Si algún programa artístico asume la dilatada trayectoria de Ramón Zuriarrain, probablemente se apoyaría en esas premisas. En secreto, al margen de las pomadas espectaculares que se dan en la escena artística actual, este pintor persigue paisajes, figuras apenas intuidas, cosas y seres que aprecia y les da una respuesta pictórica llena de pequeños prodigios expresivos y misteriosos”.

A continuación Zuriarrain reflexiona sobre su percepción del arte y sobre los procesos que le llevan a realizar obras como las próximamente expuestas:

La pintura es el lenguaje de los mudos. Sucede lo mismo que con la música… tanta abstracción es difícilmente trasladable al ámbito de la palabra. Se puede interpretar una pintura con música y a la inversa pero escribir de pintura o de música implica perder un poco de su esencia por el camino. La palabra es demasiado rígida y, sobre todo, es inamovible. Por eso prefiero no dar título a mis piezas. El cuadro merece ser libre, vivir de la ambigüedad y de las sensaciones que provoca. El título distorsiona, engaña y marca a la obra con un “sambenito” del que nunca puede deshacerse.

La línea divisoria entre artesanato y arte está en transmitir emoción. A veces cuatro pinceladas torpes pueden comunicar lo que no comunica una pintura más elaborada. La historia está llena de buenos ejemplos de ello. Es el caso del alemán Lovis Corinth o de la pintura de Rene Magritte, que a pesar de su “acartonamiento” lo dice todo. En mi obra busco eso, una soltura y un misterio que lleguen directamente al nervio.

El lienzo vacío intimida mucho, a veces me tropiezo “queriendo” con él para arrancar una pintura que se me resiste. Ese primer brochazo puede ser un comienzo sobre el que trabajar. El azar y el caos están presentes en mi obra pero también influye la propia identidad de la pintura que estás creando. Según evoluciona, el cuadro toma vida propia y te guía por el camino que has de seguir.

No sé muy bien donde están mis influencias. Todos esos referentes están tan asimilados que ya resulta difícil decir donde acaban ellos y donde empiezo yo. Para mí la pintura es puramente intuitiva. Me dejo llevar por los colores, por la música que escucho o por la oscuridad de la noche. A partir de ahí todo fluye de modo espontáneo. Aunque hay veces en las que la pintura se me resiste, no consigo hacer lo que quiero. Es entonces cuando procuro tocar otras disciplinas como el diseño de muebles que me ayudan a despreocuparme.