Bruno Ceccobelli, entre los “jóvenes” artistas romanos formados en la segunda mitad de los años setenta, es ciertamente el más creativo en afirmar la “alegre ciencia” del arte. Su pintura oscila entre abstracción y figuración; y ahora, más que en el pasado, continúa con la escultura, trata materiales alquímicos en superficies móviles. El evento es como un tornado que barre toda traza de eitacionismo dada y técnica hasta llegar al “object trouvé”.

La “alegre ciencia”, para Bruno Ceccobelli, es una realización creativa que lleva a la luz nuevos espacios para la pintura, eficaces y esenciales. Los nuevos espacios arrastran consigo remembranzas primitivas, eternos resplandores, solitarias oscuridades, visiones de aldea que reposan sobre los campos, olor a barcas, grandes tabernáculos de plata y celeste intenso, semblanzas de casas, pozos, figuras, torres. Todo ello como traído por lejanas tempestades: El artista observa incrédulo estas cosas errantes y por su rumor advierte su historia, cercana a la vida y lejana como la muerte.

 

La historia hoy parece no tener más herederos. Bruno Ceccobelli cree que ella sea aun imposible, sobre todo a través de la creatividad que acepta la “imperfección” como el punto más alto del arte. La “imperfección” fuerte, que se advierte en sus obras, realza el goce estético de modo espontáneo, sin soportes didácticos ni sugerencias teatrales. Por lo tanto su pintura que no puede ser juzgada sobre la base del “parecido” con la realidad, no necesita comparaciones; para legitimarse a si misma. Ella se apropia de la materia como al éxtasis del aturdimiento, pero rechazando el juego de las alegorías o de las metáforas, la realidad, como la historia, es atravesada por temblores que provienen del pasado y, sólo a ellos hace referencia la memoria del artista cuando enfrenta al arte.

En las obras de Bruno Ceccobelli, la materia de la pintura está compuesta de muchos elementos, cada uno de los cuales posee una “memoria” propia y, consecuentemente un “devenir” propio con relación al contexto global de la superficie. Es este hecho que vuelve misteriosa (en sentido alquímico) la ley de los contrarios, es decir, la naturaleza y los elementos por separado, que se muestran como lo que son, siguiendo las vías secretas del arte. Pero este fenómeno no sufre suerte de transmutación, en lo que se refiere a la materia de la pintura. Realmente ha mutado y de manera profunda. La entidad de su mutación es algo imprevisto, que pertenece al encanto de lo desconocido, como enseña la “manualidad total” de Vedova que recalca también el “cuerpo”.

No obstante el arte de Bruno Ceccobelli pone en evidencia algunos aspectos de una realidad imprescindible del hacer pintura. Se trata de experiencias (el contacto puro con la materia) que no pueden enunciarse de manera “realista” (dada y newdada) sino por medio de vías comportamentales no agresivas. En efecto, Bruno Ceccobelli “compone” sus obras sustituyéndolas al juego de acumulación, para soñar libremente sobre ellas una nueva historia: la historia sin sujeto de la alquimia.

El procedimiento alquímico es la base del nuevo trabajo de Bruno Ceccobelli, perceptible sobre todo en los colores más allá del espectro. Azufre, cera, por ejemplo “animan” y “envuelven” la superficie con esplendor espectral. Entre lo sólido y blando no existen confines, como tampoco entre el deslumbramiento diurno y la fragancia nocturna de la luz, la labor dentro y fuera del objeto. La superficie aparece así invariable y atemporal, florece y se deshoja en su mutación radical. La sustancia es pues puro misterio aunque la presencia de signos arcaicos sugiera una lectura interpretativa.

Empero la interpretación referida al arte no es la realidad, las nuevas encrespaduras pletóricas ideadas por Bruno Ceccobelli son indescriptibles porque no tienen nada que ver con los colores falsos de los medios. Su transformación se cumple en la intimidad de los colores del cielo y de la tierra, en los restos de los materiales abandonados o reencontrados que indican el destino, el tiempo y la patria del hombre.

Para ampliar la información puede leer el artículo “La nueva escuela romana”