Para los que hayan decidido posponer la visita al recién estrenado MUSAC hasta las vacaciones, la primavera madrileña viene cargada de oferta cultural para todos los gustos. En pintura antigua la exposición estrella es, sin lugar a dudas, la de Durero en el Museo del Prado, una ocasión única para contemplar por primera vez en España 85 obras de la Galería Albertina de Viena. Menos aclamada pero también interesante es la exposición del Thyssen-Bornemisza sobre Retratos de Menling. La muestra, de carácter itinerante, recoge un total de doce pequeños retratos que sorprenden por su virtuosismo y precisión extrema en la definición de caras, trajes y paisajes de fondo.

En vanguardias históricas el Museo Thyssen-Bornemisza sigue llevándose la palma. “Brüke, el nacimiento del expresionismo alemán” es el nombre de la exposición que permanecerá abierta hasta el 15 de mayo y en la que se presenta por primera vez la trayectoria completa de este movimiento a través de ciento noventa obras. Para los amantes de las curiosidades Jaume Plensa presenta “Opera, teatro y amigos” en la Fundación ICO. Las escenografías de cuatro óperas y una obra de teatro componen esta muestra que viene a constituir una gran maqueta llena de fuerza dramática. Y que decir sobre la retrospectiva de Oteiza en el MNCARS. Después de haberse paseado por Bilbao la exposición llega a Madrid con doscientas obras en las que se plasma magistralmente la evolución formal y conceptual del vasco.