Una treintena de obras entre dibujos y esculturas componen la nueva exposición monográfica del escultor salmantino en LB Arte del Siglo XX. La muestra, que permanecerá abierta entre el 10 de marzo y el 15 de abril, gira en torno a la figura del caballo, uno de los temas clásicos del artista.


¿Qué valor tiene el dibujo en la rutina de un escultor?
La escultura no es más que una manera de comunicarnos con quien la produce o quien la presencia, no es otra cosa que un pretexto para dibujar bajo otra materia. El dibujo te guía, te ayuda a descubrir y logra de ti lo que ni siquiera sabes que está ahí. En definitiva, te enseña a sentir y a expresar sentimientos. Es el lenguaje más hermoso con el que contamos los hombres, porque te muestra cómo manejar la herramienta, que es la mente, la idea.

 

¿Y cómo surge la idea?
La idea casi siempre se manifiesta caprichosa y femenina. Una feminidad entendida como coquetería, a la que el hombre asiste como un espectador que ha de esforzarse por entender. A partir de ese momento comienza la lucha y el recorrido en la búsqueda de la obra de arte. Unas veces se acierta y otras queda la duda. Por eso tengo la sensación de que cada día estoy empezando.

¿Qué opina de los artistas que parten de lenguajes distintos al dibujo?
No puedo comprender que se prescinda del dibujo en el arte. La grandeza de este lenguaje da claridad a cada artista para desarrollar su obra y plasmar su personalidad. El dibujo es el camino para desarrollar la idea, el intermediario entre ésta y el resultado final. Es entendimiento que debe estar siempre presente en toda obra de arte desde su nacimiento, tanto en el mundo de la figuración como de la abstracción.

¿Qué papel juega el espectador ante una escultura de Venancio Blanco?
No hay nada más generoso que el arte, se trata de compartir ideas y sentimientos. Por poner un ejemplo: en mi serie de caballos y en general en toda mi escultura, están muy presentes los espacios vacíos que animan al espectador a intervenir y disfrutar de la obra desde su sensibilidad. Es el mismo concepto que el de los silencios dentro de la música, el sonido (o el espacio) se interrumpe para hacer partícipe a quien lo está percibiendo.

 

La exposición que ahora inaugura en LB Arte del Siglo XX muestra figuras enraizadas en la antigüedad recordando incluso a piezas de arqueología clásica …
Entiendo que el pasado se halla siempre presente y es muy poderoso. Ahora bien, el artista tiene que responsabilizarse con el mañana. Desde mi punto de vista, no es lícito perpetuar las mismas formas; lo que sí vale es recoger las esencias del ayer para darles nuevas lecturas. Después de todo, dichas esencias han sido gestadas por uno mismo en un determinado momento histórico. Cada presente tiene su manera de ser vivido y no se puede volver atrás.