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El Futurismo fue uno de los primeros movimientos de vanguardia dirigido a influir y transformar la sociedad al tiempo que renovaba el ámbito de las artes. La poética futurista se extendió por diferentes aspectos de la vida, desde la pintura al teatro, a la música o a la cocina. El mundo infantil no se escapó de la mirada futurista y algunos artistas, en especial Fortunato Depero (1892-1960), organizaron espectáculos para niños y diseñaron juguetes.
El manifiesto Reconstrucción futurista del universo publicado por Balla y Depero en 1915 marca el punto de partida del acercamiento futurista al mundo de la infancia a través de la descripción de cómo debía ser el juguete futurista. Hartos como estaban de aquellos que eran mera imitación, («aptos solamente para entontecer y envilecer al niño»), el juguete futurista tendría que permitir al niño reír abiertamente, desarrollar su imaginación y agilizar su sensibilidad al tiempo que le infundía valor y espíritu de lucha. |
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Los primeros juguetes de Depero estaban concebidos para el espectáculo infantil Los bailes plásticos y para su posterior venta . Las marionetas de esta singular representación sirvieron para inspirar las piezas que después fabricaría en su «Casa de arte futurista». De entre toda la producción artística del italiano fueron los juguetes los que mayor expectación causaron en muestras internacionales, obteniendo en 1925 la medalla de bronce de la Exposition Internationale des Arts Decoratifs et Industriels Modernes de París. Para un mayor dinamismo en la exposición era costumbre del artista exhibir varios juguetes juntos en los contrastaban sus ritmos compositivos.
Las marionetas y los juguetes de Depero tienen su origen en una serie de piezas que realizó entre 1914 y 1917 que se conocen como los «conjuntos plásticos», en las que experimentó con materiales diversos y formas geométricas. Son figuras estilizadas relacionadas con los dibujos infantiles, con lo primitivo y con el folclore, y que además poseen un fuerte carácter lúdico. Las marionetas y los juguetes estaban hechos de madera pintada, en los que mezclaba sólidas formas geométricas y perfiles puntiagudos junto a líneas curvas y campos de color puros. En ambos casos acerca la máquina al mundo infantil, ya que tienen un cierto aire de autómatas.
Al igual que sucede en su obra plástica, los juguetes tienen la misma mezcla entre lo futuro y lo arcaico, la misma mezcla de lo mecánico, lo primitivo y lo mágico con ciertos aires orientales que le permiten desarrollar más libremente su imaginación. Esto se debe a la influencia de la artesanía y de las tradiciones populares así como a la experimentación con distintos materiales y al tratamiento cubista-futurista de la forma. Emplea en sus juguetes los mismos colores brillantes, vivos y desentonados que en su obra, lo que dota a los objetos de una gran vivacidad, de un carácter mágico y de ensoñación muy atractivo para los niños. Los colores más utilizados son el rojo, el amarillo, el naranja, el azul, el verde, el violeta, el gris, el blanco y el negro.
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Depero parece un narrador humorístico de cuentos fantásticos, de los que parecen salir algunos de sus personajes: el pequeño salvaje, el caballero emplumado , el gimnasta , junto al grupo de animales (rinocerontes, papagayos, elefantes); otros, sin embargo, tienen la apariencia de un autómata, permitiendo así acercar la máquina al mundo infantil: los devoradores de corazones , los martilleadores .
Estos juguetes son sin duda una de las mayores aportaciones de Depero a la vanguardia italiana. En ellos queda reflejada su visión del mundo por medio de figuras sintetizadas, de gran fuerza cromática y de una geometría donde conviven lo primitivo y lo mecánico. Un singular acercamiento a lo mágico y lo imaginado a través de la mezcla de ironía, juego y fantasía. |
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