El Lotófago
Números anteriores
Catálogo de libros
Editorial El lotófago.
Villalar, 5. Madrid.
Tel.91 781 18 55.
info@lotofago.com
     
  Alberto Acinas
Novedad
  Poemas Raúl Quinto
Obra del mes
Opinión
  Satélites alrededor
del sol
  La percepción del rostro
  Manifiesto caníbal dadá
Noticias
 

Pablo Palazuelo (1916-2007)

(Francis Picabia, en Dadaphone, marzo de 1920)   imprimir artículo

“¡En pie, sois  los acusados! El orador no puede     hablaros si no estáis en pie.
En pie como para la Marsellesa,
en pie como para el himno ruso,
en pie como para el God save the King,
en pie como ante la bandera,
en pie, en fin, ante DADA que representa la vida y     que os acusa de amar
todo de forma snob por la única razón de que     cuesta caro.
¿Os sentáis de nuevo? Tanto mejor, así me podréis     escuchar con más atención.
¿Qué hacéis aquí, arracimados cual ostras serias     –porque no cabe duda de
    que sois serios?
Serios, serios, serios hasta la muerte.
La muerte es una cosa seria, ¿eh?
Se muere como héroe o como idiota, lo cual es     exactamente lo mismo.
La única palabra que no es efímera es la palabra     muerte. Os gusta la muerte
    de los demás.
¡A muerte, a muerte, a muerte!
Es el Dios, aquél que se respeta, el personaje     serio –dinero respeta a las
familias. Honor, honor del dinero; el hombre que     tiene dinero es un ser
    honorable.
El honor se compra y se vende como el culo. El     culo, el culo representa la
vida como las patatas fritas y, todos vosotros que     sois serios, os sentiréis peor
que la mierda de vaca.

       DADA no siente nada, no es nada, nada, nada
       Es como vuestras esperanzas: nada
           como vuestros paraísos: nada
           como vuestros ídolos: nada
           como vuestros políticos: nada
           como vuestros héroes: nada
           como vuestros artistas: nada
           como vuestras religiones: nada.

Silbad, gritad, rompedme la cara y después ¿qué?     Os diré además que sois
tontos. En tres meses venderemos yo y mis     amigos nuestros cuadros por algunos francos.”

(Francis Picabia, en Dadaphone , marzo de 1920)

 

 

imprimir artículo