Según sus propias palabras, inicia sus cuadros desde la mancha de color y a partir de ahí los compone hasta finalizarlos.
Su estilo podría situarse en el llamado informalismo, si bien trasciende esa etiqueta, ya que como pintor no hubiese podido ser otra cosa. Desde sus inicios, a pesar de sus coqueteos con el surrealismo, con su tratamiento de los pigmentos y las pinceladas busca una estrecha relación con la materia en su sentido más orgánico. Su primera época de aprendizaje con Martiarena y su posterior relación con Balerdi forjan su carácter. Comienza como su maestro desde la figura, deshaciéndola paulatinamente, asimilando las enseñanzas de Balerdi, gran conocedor de la pintura e iniciador de otros artistas en el gesto. El abandono del dibujo es lento pero constante, desapareciendo definitivamente hacia los años ochenta.
Su relación como miembro fundador con el Grupo Gaur, perfila al hombre y al artista. En el País Vasco de finales de los años cincuenta cualquier labor intelectual era labor política. El Grupo Gaur nace más como manifiesto político que estético, llama a recobrar la antigua escuela vasca y a renovarla con los jóvenes artistas que surgían en el entorno y que carecían de voz en el ambiente intelectual del momento. Recordemos que, entre los fundadores de dicho grupo, están Chillida, Oteiza, Mendiburu, Sistiaga, Balerdi, Amable Arias y el propio Zumeta.

En la obra de Zumeta el espectador tiene la impresión de que el artista no es en absoluto libre ante la obra de arte, que preexiste en él y que su trabajo se limita a destapar, a limpiar todo lo superfluo. Así, la inteligencia ha sido empleada para evitar lo aprendido, el deber, lo establecido, liberando las facultades creadoras, liberando la emoción de todas sus trabas. Es proverbial su gusto por pintar en grandes formatos de una monumentalidad en las que, como Picasso, Orozco, Rivera y Guayasamín, aborda los problemas sociales con compromiso; su reciente reinterpretación del Guernica presentada en el Mercado de Abastos de Bilbao es muestra de ello. Su técnica, de una tosquedad primitiva, de trazos largos y salvajes, junto a su magistral conocimiento de los materiales, crean de forma espontánea imágenes de una gran riqueza iconológica que nos muestran sin pudor uno de los más genuinos trabajos realizados por un artista en nuestros días, imágenes de una riqueza feraz, incandescentes, perturbadoras y de una sinceridad extrema.
|